lunes, 18 de marzo de 2013

Hombres necios que acusais a la mujer sin razón...

Me hubiera encantado que me vieras entre toda esa gente. Que me notarás. Que supieras que soy alguien memorable, alguien digno de ser alguien en tu vida. Pasaron los años. Y yo me case, me divorcie, hice estupideces en mi vida. De la nada te acercaste, me invitaste un café. -Me llamo X. -Si, lo sé. Me miras sorprendido. Me enfade conmigo, no hubiera hecho ese comentario. Te ríes. Sonoramente. -Que bien, entonces... al menos podemos reducir la conversación a ti. Me hubiera encantado que las cosas no fueran tan diferentes. Teníamos más más de 12 años de conocernos, de sabernos los gestos, de dimensionar en las caras, de articular con soltura. Habíamos pasado por tantas cosas, y la simetría siempre era la misma.Me siento en la cumbre de tus ojos. Te permito la entrada al territorio de los desvalidos. Mi espalda esta cansada de curvarse entre el pasado, el presente y la falta de futuro. -Fui a tu concierto y me gusto. Pero el final fue catastrófico, casi un crimen. -Me hubiera gustado que en nuestra primera cita no terminar peleados. Lo cierto es que el Hubiera no existe. Es solo una excusa barata para excusar un acto de arrepentimiento. Pero no hay rencores. -¿Sabes? No, no sabes... nunca sabes. Solo provocas... quizá lo único que bien sabes como robarle el aliento a una mujer a primera vista. -¿Recuerdas los Besos de sandía. -En el alma. -De verdad, Alejandra, Espero tu re-vindicación, vuelve pronto a esta ciudad, será bueno verte menos estresada, más... feliz! -¿Feliz? No me ofendas... eso no existe. -Nunca cambiaras, ¿sabias eso? -No quiero cambiar, estoy muy vieja para eso. -Bueno, el día que así lo decidas, quizá te rodees de cosas buenas. Ya sabes: un esposo, hijos, un perro, un gato, una casa blanca, estabilidad emocional... -Quizá. Pero esas cosas no son para mi. Desde que te fuiste de mi vida renuncie a esas cosas. -¡Qué mal! Yo que creía que eras otro tipo de persona. ¿Sabes? Al oírte hablar de verdad me haces sentir que fue buena idea separarnos. Mirate ahora, eres una mujer amargada que das pena a ti misma. Y yo en cambio... -Ni lo digas: eres feliz, casado, con hijos y estabilidad emocional, ¿no? -¡Así es chica lista! -Bueno, creo que no estoy para escuchar esas cosas, menos de ti... -Solo quiero que seas tan feliz como yo lo soy. -Anda, largate a tu casa. -Eres la mujer más húmeda, hibrida, demencial, vòlatil, socarrona, inmersa en tus deseos, con las piernas abierta, el alma en un hilo y los anhelos sofocantes, que conozco. No sé. Sería una pena que todo ese fuego se extinguiera. mereces más. -Algún dia lo desee tanto como tu mencionas. Solo que cuando te fuiste, me he secado por completo. -Lo siento... -Ya no importa. Cuidate.

Celos

I Ella cerró los ojos mientras él acariciaba su hombro íntimamente. El acerco su boca y permanecieron sin tocarse, pero con los labios muy juntos, herméticos, tomándose toda la calma del mundo, compartiendo una intimidad que excluía a todos los demás. Ella acaricio su cabello y dejo que él abriera su blusa. El mostro una piel fina y pululada, propia de los calosfríos. Y yo permanecí muda. Todos estábamos ebrios, algunos casi en el ensueño de la mórbida etílica, pero yo no podía conciliar lo y los miraba de manera pervertida, con un calor corporal que nada se parece al deseo, más bien era una sensación hiriente, cortada, frustrante. Él se portaba de manera natural, se miraba en sus ojos la necesidad de ella. Y yo la odiaba. Es mi amiga, pero no pude evitar sentir esa punzada de celos. Quería levantarme y gritar. Pero me contuve. En mi hombro estaba relajado y ronroneaba en susurros otra persona. Otra. Sin embargo no podía sentirme bien. Él me había dejado y en su momento me pareció bien. Pero ahora no. No puedo aceptarlo... estoy que me carga el demonio. Me cogió de manera accidentada. No sé. Nunca desee que fuera de ese modo. Me comporte como si nada sucediera y él lo entendió de la manera equivocada: no quiere conmigo, al diablo con ella. Si... Así fue. No me sentí deseada, pero ahora me siento total y absolutamente usada. Y sigo odiándola... II La mire por medio del espejo. Con esos sutiles brillos dorados, un halo de inocencia y de ternura, una belleza sin igual, una blancura y una gracia... Y miré mi propio reflejo. Once años... un moco indefinido: morena como mi viejo, no era mujer a pesar de que se asomaban mis pechos pequeños, no era femenina a pesar de portar una coleta y una vagina, no era atractiva, olía a tierra, a sudor, a abandono. Miré mi nariz enorme, mis ojos sin gracia, mi piel pálida, mis pelos rebeldes, mi vestido de niña a pesar de ser alta... yo era un chico. Y mi madre era tan hermosa... Mi padre llegó Nos miro a ambas. Beso a mi madre apasionadamente y ella salió al cuarto de baño. Mi padre me miro. Nunca olvidare esa visión en sus ojos: una mezcla de decepción, melancolía, tristeza, enojo. Y dijo en voz todavía hiriente, carente de emoción o de ternura: " No eres... Ni serás nunca la mitad de bonita de lo que es tu mamá... ". Siguió con su discurso, pero ya no lo escuchaba. Mi cabeza se lleno de un calor irreverente, demencial, volátil. Mis ideas se pervirtieron y en ese momento me obligue a crecer, y a ser absolutamente lo contrario a lo que es mi mamá, porque había dejado de ser mi mamita... se había convertido en una competencia… y no supe en qué momento me había colocado en ese punto de partida a la carrera... Quise azotarme en la pared, gritar, meter la cabeza en el agua fría, destrozarme el rostro y cortarme los miembros... Pero... como siempre... permanecí callada mirando la ventana, olvidando como llorar o sentir. Y mi papá salió, dejando pasar el olor dulzón que mi madre suele dejar cuando viene... o va. III Le conté como perdí mi virginidad. Ella me escucho consternada. Después de largo rato ella me develo como perdió la suya. Con él hombre que quiere. "Muchas locuras por él, lo he dejado todo, mi papá me odia por eso... me ha corrido de la casa, me he echado encima a medio mundo: amigas, ex-novias de él, amigos, compañeros... pero no me importa... por él todo". La miré. No supe si con admiración o con una tremenda envidia. Yo la perdí con un desconocido en nosedonde-nosecomo-nilodisfrute-sangreunchingo. IV Temí que me viera como una ignorante. Temí también que me hiciera a un lado no solo por mi edad sino por mis ataques de celos. Soy una mujer terriblemente posesiva, pero me controlo para no parecerlo. Por ello siempre estoy como alucinada. Me hago pendeja cuando el hombre que quiero le mueve las nalgas de otra. Igual, siento horrible, pero me pongo en mi plan frívolo de mevalemadresloquetuszorrashagancontigomientrasyonovea... Entonces, ella te besa y te abraza y yo me quedo inmóvil, con mi corazón hecho pedazos. Pero me acerco sutil, mis 17 años me dan aplomo: ella tendrá treinta y tantos y será experimentada, yo tengo 17 y tengo la vida por delante (ahora sí que no me lo creo, soy una imbécil de lo peor)… Me acerco. -Qué tal… -Alejita… hola… Mira, te presento a mi novia XY4… -Ah. ¡Hola! -Linda niña… alumna tuya… -Si… esta niña tiene ingenio… Me trago mi orgullo… no solo soy una niña… sino una completa cenutria. V Yo amaba a J. Lo veía como mi salvación. Como el oasis después de una travesía penosa por el desierto. Lo veía como la culminación a mis creencias, como el sublime salvador de mi delirio. Tocarlo para mí era una locura. Mirarlo me inflamaba, me volvía puro nervio, seda, sudor, me convertía en una imbécil y le entregue mis esperanzas, mis penas, mis alegrías, mis pensamientos más secretos y penosos, le entregue mi cursilería, mi mano (¡jal!, si la hubiera pedido, ¡¡claro!!), y me beso. Me beso inesperada, siniestra, ambiguamente. Y yo era taaaaaaaaaaaaaan feliz. Pero igual. Los finales felices a Alejandra Nataly SS no le pasan. No son cosas que se asocien a su naturaleza dolorosa, impregnada de matices oscuros. Toda la gama de tinturas sombrías me invadieron y por un tiempo deje de creer y de pensar. Renuncie al amor. Y te vi. Con ella. “Se acuesta con la Flaca, pero weeeeeey, ¿¿quién no se acuesta con la flaca??”. Me vale madres quién se acueste con ella. EL se acuesta con ella. Y verlos tocarse (aaaaaahhhhhhhhhhhhhhgggthhh) y verlos mirarse (aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhggggggggggggggggttttttttttttttttttttttt)… ¡¡¡Y cómo carajos!!! Compartir las tareas, el trabajo, la cotidianidad… y se ensombrece mi espíritu. No hay día, lo juro, que no me ponga a pensar lo ridícula que soy. Pero soy una chica celosa. Si lo sabrá John Lennon. Y empiezo a creer ciertas cosas de mí. Y me sorprendo cuando toco esos puntos quisquillosos, esas pululantes y rojizas esporas, esas puntillosas ámpulas, derrota tras derrota. No soy mujer para nadie. Nadie me quiere y a nadie quiero. Me parece un trato justo. Pero los celos me hacen terriblemente humana, oscura, demencial y volátil. Y me desconozco cuando toco esos puntos. ¿Y qué hago entonces? Me tranquilizo, me trago por dentro mi lengua y mis ámpulas, sonrío fría, indiferente, y me alejo de ti, o de ti… o de ti. Para que no me lastimes. Para que no me preguntes. Lo malo es que nunca me sigues… nunca me preguntas… nunca te importo. VI ODA CURSI (AJÚAAAAA, Con fondo musical de las hermanas Núñez)… Oh mi perdición magnánima. Frio Externo, calor corporal en un grado más, Benditas ansias homicidas, Carrera con el tiempo, un tiempo imperdonable, Te alejas con la Purísima mentira, Te elevas en los vastos redentores, Me esgrimas en tu poder pendenciero, Me ahorras la fatiga de enmendarme, Quisiera hoy mismo renunciar, A todo ser, a todo cuerpo, a mi espíritu tal cual, A mi inerme conciencia alucinada, A mi espasmo, a la crítica impura, a los deseos más sublimes… No quiero desear que te desee… No deseo ansiar lo que no tengo… No quiero permanecer a la expectativa de un anhelo, A la voz de las sobras de tu afecto, Me quiebro por minutos, por inmolas, Te quiero, te quise, me rebelo, Mis notas son tristes cuando no avispan Una oda a la verdad encarecida, Mis deseos, mis alegrías, mis encantos, No bastan para quedarte Soy subalterno una felicidad que puedas otorgarme Tan terrible, tan banal, que no me corresponde, Que terrible ser farmacodependiente de tus besos, Más aún de una jugada de la química, Entretanto me abrazo a la almohada, Pensando que yo soy apenas nada. “I’m just a jealous woman…” VI Pinches hombres, ¿qué debo hacer para que me quieran? Nada... olvídenlo, me cambiare a la acera de enfrente, no por mi gusto, pero que conste lo que se pierden, ¡pendejos! Primero te cogen y luego te olvidan. Iba a hacer una lista laaaaaaaaaaaaarga… pero termine pensando que no era saludable quemar a tanto muchacho... qué tal si les pegan por rebajarse a esta fealdad. Jeje. V Lo declaro fielmente. Él es el amor de mi vida. Lo conocí por casualidad, en un día sin sentido, en una fecha que de tanto evocar he olvidado. Llegó al trabajo por mí después de cruzar gélidos y vastos territorios. Lo vi parado, frente a la esquina, con sus ojos brillantes y su sonrisa características en la cara. No mentiré. No lo ame en ese momento. Me hubiera gustado amarlo, quizá no hubiera perdido tanto el tiempo huyendo de su amor. Recuerdo que tomo mi mano mientras hablaba y yo sentía vergüenza porque literalmente él era un desconocido. Y él se veía de lo más natural. Quizá debí ser consiente se esa señal. Quizá él siempre ha sido así. Como sea, ese día tuvimos sexo. Fue un momento de intimidad tan equis. Solo sé que me quede dormida. Apuesto que quizá ni él lo recuerda. Pero desde ahí seguimos juntos. Quería verme, estar conmigo, era insistente. Jamás me había pasado eso, que un hombre quisiera estar conmigo y eso me asustaba. No sabía cómo actuar. Después de muchas cosas, por fin decidió que debía vivir sola y él sería mi huésped ocasional en lo que terminaba su estancia en México. Yo no opuse resistencia. Empezaba a amarlo más que a mí misma. Y eso ya es bastante. Lo miraba y me parecía perfecto. Era el tipo de humano que más me complacía en todo sentido: sexual, mental, espiritual… sentía que era el hombre perfecto. La felicidad no es eterna y él al fin tuvo que partir. Lo vi irse envuelta en llanto y él inmune. Me sentía tan mal, había partido con él más de lo que él podía ver: mi felicidad, el hombre que amaba por sobre todas las cosas. Y sufrí. Y llore. Me revolqué como un animal. Pero eso solo consiguió enfadarlo. Mi necesidad era conservarlo en mi memoria, que volviera a casa y me acariciara con sus besos, sus palabras, sus manos. Le amaba tanto. Meses tuvieron que pasar para volverle a ver. Mucho pasó en ese entonces y creí que por fin podría vivir sin él. Pero al volver, volvió la alegría, la droga de la felicidad y me deje envolver una vez más en ese torbellino. Dos semanas únicamente. Y yo ya estaba hecha puro nervio, pura necesidad, le amaba más que ninguna persona, viva o muerta, dadora de vida o no, religiosa y absurdamente. Pero los celos, las necesidades, la desconfianza hicieron su trabajo en esos meses. Él seguro me engaño muchas veces. Si lo había hecho conmigo, ¿Por qué no podría hacer felices a otras mujeres en el corto tiempo que me hizo a mí? Yo me sentía insegura, usada, enojada. Sentía que era la única que amaba y no tenía los argumentos necesarios para sentirme de otra manera. La relación se debilito y nos alejamos. Miles de historias alternas se tejen en este lapso, en esos cuatro años. La última vez que volvió confirme una cosa segura: lo voy a amar hasta que muera. Hasta que yo misma deje de ser lo que soy. Él ha decidido que al fin yo no soy buena para él. Él me ha dicho que no soy la persona que busca. Me ha llamado de todas las formas posibles: loca, enferma, sin autoestima, etc. Tiene razón. Ya no soy la que comenzó esta historia ni un poco. Tan es así que he dejado mis letras de lado, mi pasión por los libros, el cine, la música. Ahora, solo hablo de él y de él y de él. Nadie ha muerto de amor. Pero poco a poco deja de doler. Yo sé que un día, al igual que con J. Lo miraré desde otra perspectiva y sonreiré al recordar mis emociones y que las veré lejanas, absurdas. Mientras ese día no llegue, quizá siga divagando en un “nosotros”, en una esperanza absurda y sin sentido. NOTA IMPORTANTE ---Lo publicado aquí es de la imaginación de la autor, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia--- ---No me hago responsable de quejas y el lenguaje soez e inadecuado, tampoco de toda la amargura vertida durante la expropiación de culpas, gracias a mis 2 seguidores de blog, les quiero mil... --- Publicado por Alejandra

domingo, 4 de diciembre de 2011

Terapia mental en solitario

No entiendo la vida...
No entiendo ese modo de ver la vida...
Para mi ese es un gran problema
No puedo ver la vida de forma tan desmenuzada y graciosa.
Para mi la vida es pesada, cansina y molesta
¿desde cuándo la veo así?
¡desde siempre!
me es tan ardua
tan dificil, complicada,
despertar me supone una agonia emocional importante
intento agarrarle gusto a las cosas
pero no sé
siempre la cago y hago las cosas mal, porque soy muy imbecil
total, eso me pasa por ser tan yo.
eso me entristece.. de algún modo no esperaba un Ok, no sé
A veces me gustaría simplemente cerrar los ojos
y alejarme de mi misma, correr de mi
sería tan fantastico, sería maravilloso...
No tener que verme al espejo por las mañanas,
Ni tener que despertarme y abrir los ojos,
no tener que pensar
"como puta madre voy a sobrevivir hoy?"...
y ya
Partir...
Siempre me pasa, que me pongo mal
Y lloro un rato, por no poder llevar a cabo mi proposito,
Llego ella y la misma pelea
ella ve la vida en pequeños trozos
y las palabras de quien vienen
No me ayudas.. es en serio..
Pero ella insiste, "te ahogas en un vaso de agua, bla bla bla...
le dije...
dame un rato.. quiero estar sola
pero es que bla bla bla...
ok, me enoje
y literal, la mande a volar
él y ella ven la vida asi
Yo no la entiendo asi!
me es complicada!
total...
hoy desperte mejor
e intente ser conciliadora...
Lo que te falta es disciplina en el pensamiento
y ya
solo le dije
simple
El que no es psiquiatra tratará de darte lo de siempre, los consejos buena onda que leen en libros de autoayuda o escuchan por la radio, etc
Cosa que no funciona contigo, porque tienes una patología depresiva
¿necesito ayuda, verdad?
inclusive puede ser que requieras medicamentos
No lo sé
siempre te he preguntado desde cuando
y en la mayoría respondes que desde siempre
entonces eso no es común
Como lo relatas, él bien entrado queria ayudarte, darte escenarios, pero tú se los cerraste, a sus ojos fue un: no estes chingado, así como con tu má,
Por eso el se distancia, ha de haber pensado que sus esfuerzos son en vano, que así eres y así seguiras
¿entonces para que esforzarse, para que un mundo feliz si ante un escenario feliz muestras una actitud negativa?
nadie quiere para pelear toda la vida, quiere realizar sueños, cumplir anhelos, etc
Y creeme, que alguien te diga que le cuesta despertar y que vivir casi casi es una tortura
No le deja ánimos de seguir
¿Para que subir una montaña si sabes que habrá cansancio, tendrás sed, necesida de comer, etc,?
peor aún ¿si llevas a una piedra en la espalda?
a nadie
Un noviazgo es la antesala del matrimonio
o de una vida a futuro juntos
si es noviazgo es un caos, de entrada en el matrimonio o ya cuando vivan juntos sin estar en matrimonio será un infierno
estoy jodida
eso es lo quele dije a él
que no le convenia estar conmigo
creo que al fin me entendio
si en los problemas pequeños no hay acuerdo, ¿cómo esperas los mayores?
Has aguantado tu estilo de vida, pero conforme tu núcleo familiar se apague, es decir, que tus familiares mueran te irás quedando sola
tendrás amigos; pero ellos posiblemente tendrán familia entonces con ellos no podrás 100%
un dia mi hermano me lo dijo
tu eres de esas personas que estan destinadas a estar solas
asi como hay personas que forman familia, tienen hijos, estan bien
tu eres de esas personas que estan destinadas a quedarte asi, es tun naturaleza, quedarte amargada y sola
por ejemplo yo, ya tengo mis hijos, y ellos se preocupan por mi
yo tengo garantizada de alguna manera la felicidad
pero tu no, tu siempre estarás asi, sola y alejando a las personas de ti
es tu destino
Imagina que hoy te accidentas, quién te llevará al hospital?
a quién llamarías primero? quién sería el primero en tu mente?
en base a ello
haz lo necesario para hacer sentir esa persona amada
de lo contrario no puedes esperar nada

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Apologies...

El sorbio un poco más de vodka. miro el fino liquido translucido a la luz de la mampara. Sonrío. Parecía tan inocuo. En su estado volátil, se dejo embriagar por su sentido de la irresponsabilidad. Se miro al espejo del bar. Era un fantasma robust y adolorido. Se miro la barba de varios días, las manos cubiertas de tinta en los dedos y el dejavu de una noche anterior. Se recargo en el asiento mientras miraba desaparecer el liquido de la copa. Ella llego al fin. Embutida en un vestido gris y unas zapatillas coquetas.
-Es tarde.
-Pero aqui estas...
-Si, es lo malo.
Otra ronda, la miro de soslayo. Se ve radiante, rojos labios, desquiciantes, fino talle, cabello perfumado.
-Estas borracho ya.
-Llevo cuatro días así.
-Pudiste irte.
-Si no te amara, nisiquiera hubiera llegado.
Te ries. Sonora, musicalmente. Suenas tan dulce para ser tan malvada.
-Has dormido?
-A veces...
-Leí tu ultimo libro.. una mierda...
-Asi es, ahi estabas tu.
-Ahi me pones rubia.
-Me evito con eso el copy right...

La luz de la mampara nuevamente. Ese liquido brillante y yo con barba. ¿Te conte que te vi hace unos días entre mis copas? Juraría que eras tu... juraría que lo eras...

El accidente.

Me dijiste "sube al auto" y yo tenía mis dudas. Pense en muchas cosas, siempre en muchas muchas cosas. Nunca me había ido bien, pero aún asi tomamos esa vía. La trayectoria era veloz, te dije "baja la velocidad" pero dijiste "que no confías en mi?".

Después de un buen rato todo era felicidad. Sentía la brisa mover mis cabellos, saque muchas carcajadas al aire y respire hondo. Era feliz. Cerre los ojos, me deje llevar. Te conte mil cosas en el trayecto, te comparti mi vida, mis experiencias, mi música. Cante para ti, te leí un cuento, te hice reír. Estaba radiante. Me sentía emocionada. Hablabas como una persona con experiencia y yo poco a poco senti como mi cuerpo se relajaba. Entonces la velocidad era lo de menos. Hablabas del horizonte, decías cosas que parecían tener sentido. Me gustaba tanto oirte hablar, escuchar las palabras que manaban de tu boca, me parecías tan sabio y yo estaba perdidamente enamorada. me contaste de la meta. Dijiste que era un lugar increible e hicimos planes. Decias que era un paraíso llegar ahi, por es nos apuraba esa velocidad, decías que entre más rapido era mejor. Y yo confie.

De repente, de la nada, salí volando disparada.

Primero todo fue dolor, oscuridad, llanto. Me sentía rara, con frío, no sabía a ciencia cierta que había pasado.

Estoy en terapia intensiva.

Saliste ileso, con unos cuantos rasgunos en la cara. Me miraste desde la puerta. Me miras como un guiñapo y te doy lastima. Te ries. Siempre lo haces y a la vez te mofas. No te pude aguantar el ritmo, dices. Y te alejas. Nisiquiera volteas para decir nada. te veo partir y adivino que subiras nuevamente a tu auto.

No entiendes mi dolor ni mis heridas. Como tu dijiste, para ti este viaje es más que conocido.

Lo peor es que tu conducias, y la que salio mal parada fui yo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Feeeeeliz cumpleaños a mi, a mi, a mi.

Este es el ultimo post de mis 26 años. No hay nada más triste que estarle recordando a todo el mundo tu cumpleaños. Jejeje. Incluso en el trabajo olvidaron poner en la presentación de powerpoint...

en fin.. otro dia en la vida de Yaqui Lennon...

lunes, 4 de julio de 2011

Pendulo

Dicen los entendidos del buen juicio que el sumergirse en un mar de cuestionamientos sin hallarles solución es más o menos como perderse en una bocanada de humo gris. Por el afan y la adicción a la salud mental, dicen lo que entienden de estas cosas, que hay que dominar a los fantasmas interiores y evocar el arsenal minimalista. Lo comprendí tarde. las lecciones no las aprendes a la primera y eso es verdad.

Fernando me mira con melancolía. Sabe lo que pienso, sabe que lo que escribo es por él. Sus notas sonaban tristes el día que las subio a su space. No sé como logra ese efecto tan embriagante. Recuerdo con claridad esa noche bohemia. Tu hermana parecía una loca mientras aullaba esas notas singulares. Tu nada más te reías. No sé si te reías de ella o de mí. Somos tan parecidas. Ella es de agosto como yo, tu eres de octubre como mi hermano. Pensaba mucho en eso de las fechas, no sé porque. Decías que era una afición muy singular. A mi me sonaba más a basura mental. él es del 23, tu del 25. Ella es del 13, yo del 11. Qué singular sentido del tiempo. Eres el menor y ella te odia. O igual te ama, pero es incapaz de demostrartelo. Recuerdo que hizo un comentario hiriente mientras tomaba tu mano cuando sostenías la palanca de velocidades. Decía que tu lepra terminaría por contagiarseme. Yo mire tus manos despellejandose y me parecieron grandes y bonitas. Ella decía que todo lo que tocas lo destruyes. Y solo entrecerre los ojos y te mire por el retrovisor. Seguiamos en silencio hasta llegar al Oxxo y ella pidio bajarse para comprar vodka. Mi favorito, pense, pero no se lo dije en voz alta. Tu me miraste y seguias sonriendo. El tono de tu mirada era solemne, me pedias disculpas por la enferma de tu hermana. Me reí. Tu prima también, porque miraba nuestros ojos cruzarse todas las veces. Decía que nos veiamos bien juntos. Y yo me reí. Era la milesima vez que volviamos, después de esa milesima vez menos uno que me habías mandado al carajo. La novedad era esa, que siempre regresabamos. Era como una necedad. Siempre lo supe, que acabaría estando contigo a pesar de los pronosticos y el clima. Recuerdo que tenía el cabello suelto y despeinado. Llovía muy fuerte y tenía frio. Tu hermana entro de nuevo al coche y solo traía un sueter tejido donde se adivinaba su diminuto sostén. Era una zorra velada. Solto una carcajada mientras fumaba un marlboro. Tu nunca fumabas frente a mi, a pesar de que eras adicto. Ella te ofrecío uno y dijiste que después. Solto una carcajada diciendo que te mostraras como eres, que no valía la pena fingirse domado. Me reí. En realidad lo hacías por consideración, ya que sabías que deje el cigarro hace tiempo. Fuimos a tu casa y me enseñaste un recopilado de música intenso. Parecía que durante siglos hubieras internado tu alma a los designios musicofilos. Temí comentar algo, ya que no conocía ni un 10 % de la música que ahi se encontraba. Reconocí entre los escombros a Travis, a Moloko y a Portis... Había más, pero si hago memoria es posible que la cague. Me gustaba mirarte. Eres tan antagonico. Sonreí. Te extrañe. No fue instantaneo, porque tu medicación no te lo permite, pero lograste emitir una mueca y tus ojos aguados describian algo asi como una emoción similar a la mía. Nos abrazamos como aquella primera vez. Largo, sinuoso, compañerismo puro. Dijiste "ya no más". Y me alejaste de ti. Senti el rechazo, era justo. Siempre es justo. Meti las manos a la bolsa y te entregue la carta que te quería dar desde hace años. En ella te pido mil disculpas. Por ser quien soy, por ser tan torpe, tan volátil, tan pendeja. El día de hoy omiti mis traumas y mis chorromil problemas, te hable de él. Solo miraste mi carta. Otra vez esa mueca en tus ojos aguados. la rompiste y me la devolviste sin leer. Tienes razón, yo lo sé. "Ya me voy". Ajám. Abres abro la puerta y te sumerges en las notas de tu guitarra. Escucho tu voz mientras me alejo. Ella me mira mientras salgo. Ya no hay risa en ella o alguna emoción que yo halla mirado antes. Me siento en un reflejo tan sombrio. Le sonrío. "cuidalo, ¿va?". Ajám. Me alejo de tu vida, como siempre. Espero no volver a molestarte en otros dos o tres años, Fer.