jueves, 2 de julio de 2026

I.

ELLA.

Esa historia plagada de histeria. Una pizca de sal mientras duermes para calmar la ansiedad de la falta de tu voz. Es una noche clara, compleja, intermitente. Me pregunto por que la luz al descomponerse hace un caleidoscopio tan hermoso... Debería ser ilegal esta plenitud. Me embriago de tu esencia, tu color, tu sabor, tu sudor, de las palabras dichas, las veladas, los ensueños desplegables. De las hojarascas que nutren los suelos y la savia que corre dando vida entre esas conexiones inexplicables que mantienen un equilibro en la fauna. Dos pares de ojos maltrechos, una boca sedienta, las manos preguntan a que hora te desvistes. Mientras tu voz no cese, no importa lo que digas, mi cabeza no simplemente ha dejado de razonar, mis latidos galopan con un ritmo preocupante, seguiré en la añoranza de lo imperdible, como la ultima y mas maravillosa de las cosas. Me pregunto en una infinidad de porqué la finalidad de haberte conocido. Que enseñanza darás a mi vida, a mi espacio, que ardor incandescente añadirás a mis desvelos, que anhelo perpetuaras en mi garganta. Siento correr las endorfinas, las catecolaminas, el efecto placebo de los tiempos.  Mis tímpanos quieren saber mas, mi pulso se entrega al sentimiento. No es una cuestión de salud, sino de saciedad. ¿Debo de parar un poco a respirar o me doy la vuelta para salir corriendo de ti? ¿Qué nos depararán estos días, mi más querido amor? ¿En que acabara esta película indecente? Te confieso que no me gustan los finales complejos, inconclusos, abiertos.  Los detesto. Quizá mi entendimiento de las cosas sigue siendo terriblemente limitado.

II

ÉL

Ese día lluvioso de julio, entraste como un proyectil a mi mente. Y más allá de eso. Ni en la situación más onírica de mi vida lo hubiera imaginado. Había bajado la muralla, para hacerla totalmente infranqueable. Pero de forma imperceptible, casi sin notarlo, de forma discreta, en unas horas te encargaste de desordenar nuevamente mis hormonas, mis pensamientos, mis sentimientos. No haces aspavientos. Ni siquiera te agradan las fotografías. No eres llamativa. No te gusta llamar la atención. Leer tu historia me atrapó desde hace mucho. Todavía aún ahora, cuando entro a tu mundo literario, me quedo frío al ver tu forma de destruir tu propio entorno y de volverlo a armar, aunque parezca reducido a mil pedazos. Durante mi vida he pasado por todo tipo de estados emocionales, desde la más profunda paz, hasta las tormentas más escabrosas. Pero conocerte, saberte, estar contigo, superará cualquier cosa hasta ahora vivida. Fusionamos el mundo virtual con el real. Tu mundo depresivo, casi esquizoide, que de pronto se proyecta tan radiante y luminoso,  y mi mundo, peligrosamente desconocido aún para ti. Se avecinan situaciones inimaginables, y sin embargo en ese caos intencional nos sentimos fuertes, nos sentimos enlazados con el infinito. ¿Cómo es que apareciste, cómo es qué llegaste? ¿Necesitabas hacerlo así, de forma tan contundente, para no dar tiempo a mi capacidad intuitiva de reacción? Contigo simplemente no puedo ser indiferente. Eres capaz de amar, pero también de vulnerar en forma tan fácil. Somos tan parecidos. Nunca el cielo y el infierno estuvieron tan cercanos. Anda, ven, camina conmigo, ríe como esa noche, burlémonos de los designios de las cartas y comencemos a construir nuestro propio porvenir. Y prohibido mirar hacia atrás...

 

III

Él

Hoy he tenido el impulso de escribirte. Creo que ya duermes y quiero decirte lo importante que ya eres en mi vida. Despierto,  y la primera imagen que me viene a la mente es la tuya. Cuando voy a dormir, me despido del mundo con tu presencia. No sabes cuánto te extraño. No te veo desde el día que nos vimos en tu ciudad, y la espera al sábado se me está haciendo tan larga...Me haces falta, completa, con tus ojos, tu risa. Necesito besarte,  abrazarte, tocarte, hacerte mía. Extraño en este momento tu voz,  tus palabras, tu respiración y tu aliento cerca de mí. "X" adorada, el proceso del amor ha comenzado y ha avanzado. Me siento tan feliz cuando te sé, que todo el día te pienso y te llevo en cada paso que doy.

Amorosamente tuyo, te abrazo y te beso absolutamente todo tu ser.

IV

ÉL

Indispensable es saberte ya, amada mía. Ahorita descansas, y yo, en tu mundo onírico, te busco. Te exploro hasta el rincón más profundo del pensamiento, para saberte, para formar aún más parte de ti.

Faltan muy pocas horas para vernos de nuevo. Estos días serán aún mejores. Seremos inmensamente felices. Me atrapaste en las redes de tu gran amor, de tus encantos, de tu inteligencia.  De tu pasión.

Quiero quedarme en tu vida. No me sueltes.

 

V.

ELLA

El amor es un trato muy serio.

Avanzas por mi boca, te detienes a unos centímetros en seco, tu aliento me envuelve, me eres necesario.  Ahora lo sé.  Imprescindible.  Cierro mis ojos cuando tus manos se posan en mis pechos.  Los besas, les das vida, les das forma de como los quieres y ellos responden.  Mi tiempo corre en sincronía con el tuyo, mis latidos saben que se deben sincronizar con tu entrepierna, con el futuro.  Partiendo de la premisa de que tu boca y la mía estaban hace bastante horas  a kilómetros de distancia, pero ahora la distancia es tan reducida, que los puentes de hidrogeno entre los mismos parecieran desaparecer.  Nos fundimos en uno.  Somos metal caliente, aleaciones duraderas, con una fuerza y un brillo de la mejor calidad.  Tu textura, tu olor, nuestra risa que brota como un manantial inagotable.  Me gustas cuando duermes, cuando me abrazas, cuando no me dejas ir.  Cuando a pesar de tener un espacio gigante, tú quieres estar en mi rincón más apartado del lecho.  Así es como me tienes, arropada por tu bello encanto, tu inteligencia magnifica, tus vivencias, experiencia y corazón de oro.  Me siento tan conmovida, tan alegre y llena de confianza.  Me siento afortunada porque el mundo no corrompiera ese espíritu magnifico, al guerrero poeta.  Cuando llegaste a mi vida había librado días de batalla incompresibles contra los fantasmas del pasado que revelaban mi vulnerabilidad y mi entrega.  Sabía muy bien lo que quería: no quería sufrir más.  Me preparaba para un periodo de sequía emocional, quizá se prolongara hasta mi muerte, porque enterraría mi pasión.  Pero entonces apareces y mi mundo cambia.  Entraste como un mente atractiva, una partícula de vida entre naturaleza muerta.  Y lo supe.  Supe que eras alguien importante.  Mi corazón brinco de gusto, recibió una descarga eléctrica y comenzó a dar resplandecer.  Noches de seducción literaria.  Noches donde las palabras elegían sus mejores galas o acordes.  Días de noctambulas conversaciones que reducían las distancias, que optaban por la sencillez y la placidez.  Mi corazón palpitaba.  Pensaba en ti.  No te quería imaginar.  Quería que si tenía que verte, lo haría sin ningún problema.  Lo haría con la mejor de mis confianzas.  Nunca supe muchas cosas de ti.  Nunca supe qué hacer y cómo hacer.  Nunca supe si los designios más maravillosos de mi alma terminarían conmigo o haría de esto un rígido entremés.  Las palabras que mejor  me salen son las de amargura, las de indecisión, las que hieren y pesan.  Contigo todo es diferente.  Contigo la vida tiene una oportunidad magnífica de parecer.  Ahora te sé.  Lo que se me gusta, me hace tener certeza de que esto es lo que yo deseo.  Yo amo amarte.  Amo tenerte, sentirte, estar aquí, en cuerpo y alma, con una entrega adicional.  Nunca había conocido a alguien tan a fin.  Eres literario, sensible, imperioso, salvaje en la cama, salvaje-racional en tu amor.  Y sé que te amo.  Esta es mi declaración escrita de que EQUIS YE ZETA, es el único hombre al que puedo amar. 

Ayer pensaba en ti.  En que si un día ambos lo deseamos compartir esto de manera legal.  Te daría seguridad social y estaría más tranquila de que el hombre que amo esta abrazado dentro de mis posibilidades.  Amarte es así de simple: es solo hacerlo porque así lo deseo, una exigencia de mi ser que debe ser saciada.

 

VI.

ELLA

Avanza, me iluminas, me encantas, haces de esto una realidad tangible

El sol como todos los días sale, se muestra en su mejor cara, a veces las nubes le cubre la sien.

Desnudas mi emociones palpitantes, mi carácter se domina, pienso en cosas magnificas, me sé feliz.

 

Hay días que como todos, no estoy de buen humor.  Hoy mi jefe me pregunta "¿eres feliz?" y pienso que la felicidad es muy compleja.  Pero si, lo estoy.  Creo que lo estoy más que en toda mi vida.

 

Personalmente me siento muy feliz. Llego a mi vida una persona muy especial cuando ya daba todo por sentado, que me ama y me lo demuestra, que me da un lugar importante, que me hace brillar.

 

Luego pienso en el futuro, todavía con mucho entusiasmo.

 

Pero soy Alejandra, la de siempre.  La que escribe cuando esta triste o preocupada, o con una pena muy grande.  Es muy raro que escriba feliz, hoy me doy a la tarea, pero no tengo talento especial sin la crudeza.  Pero hoy hago el intento, espero no arruinar este presente.

 

Un defecto que tengo es pensar que las cosas son efímeras, que la vida siempre tiene un principio y un fin de las cosas...

 

Pero no quiero pensar en eso.  Mi corazón esta en tus manos, debemos trabajar, mantenernos, seguir, siempre seguir.  Ahora es de dos esta andanza.  Y yo, como nunca... Me entrego, total, absoluta, irreversible-mente.  Tu boca avanza en mi entrepierna, en mi espina dorsal todos los colores se reducen y huelo a ti.

 

Alejandra tiene 29 años casi.   ¿Habrá algo que Alejandra desee hace más que amar a EQUIS?

 

Tu boca es tibia, las sales me atrapan.

la calidez de tus manos, el roce de tu piel sobre la mía,

soy tuya, me tienes, estas aquí, vivo, real, para mi en exclusiva.

Avanza por mis partes prohibidas, me tocas aquí y allá,

me causas euforia, cortas mi respiración, dejo de ser yo

soy un nervio, una cuerda de guitarra,

puedes tocarme, los sonidos más dulces saldrán de mi garganta,

me entrego a un sentir intenso, a una saciedad inexplicable,

los "te amo" no fallan, son precisos, sacuden mi existir,

modula mi voz, quedáte en mi pelo, arrancáme la vida.

Nunca dudes de mi amor, mi pasión es una llama inextinguible.

Mis ojos son tuyos, mis pechos solo piden tus manos,

Adios a mi coherencia, a mis barreras, a mis ansiedades,

Adios a mis caprichos, a mis berrinches, a mi desconfianza,

hermoso despertar a mis latidos, a mis hormonas,

el viento esta cargado de sublime electricidad,

me llamas, eres tú, soy Alejandra para ti,

me llamas, soy para ti, me llamo como quieras que me llame,

ayer era otra, irracional, irascible, en bancarrota,

hoy estoy satisfecha mientras descansa mi cuerpo,

mientras mis piernas se alargan en un orgasmo,

mientras mis labios se secan de tantos quejidos,

mientras el sol no se oculte, mientras los grises sean planos,

te amo... amo todo... amo cada partícula de ti.

Amo tu arte, amo tu pasado, amo mi presente.

El futuro es algo incierto que mientras vamos avanzando

se transforma en un presente.

Y yo te quiero en mi presente de todos los días...

 

 

 

EPILOGO

Esta historia, como todo, tiene un final totalmente predecible. Un día se aman, otro día son completos extraños.  

Y es normal. 

Esto es todo lo que recuerdo de esos años.  Quizá las misivas son poderosas, pero en su mayoría las elimine de mi vida, vacíe mis recuerdos y borre las fotos de esos días.

Cuando uno llega a los 40, siendo una mujer, dejas de ser de cuerpo suave y corazón blando, te conviertes en una coraza de indiferencia y cuando leo esto, solo envidio la manera en que podría expresarme.  ¿Del amor? No lo extraño.  Ese no existe.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

 Hoy tuve un ataque de pánico. Se apoderó de mi una desesperación sofocante.  Cerre los ojos mientras mis piernas seguían caminando... 

Lloré.  Las lagrimas se deslizaban por mis mejillas a tal punto de era la unica manera de regular las emociones contenidas.  Ni siquiera soy capaz de interpretar el porqué sucedio.  Solo me tomo del cuello y lo sentí como una cuerda invisible.

I

Tengo 40.  Miré el celular esperando un mensaje tuyo.  Han pasado casi 3 semanas.  De repente llego "¿Tienes tiempo hoy a las 2:00?".  ¿tiempo?... Tengo 40... ¿Por qué juegas conmigo?

Es la segunda vez que me sucede esto.  La primera vez fue con Antonio.  Pero lo mismo, el mismo modus operandi.  Desaparecer, horas, días, meses... y de repente, un tintilante mensaje.  "quiero verte"...

Es como si me pusiera en una vitrina.  Me quedo inmovil hasta que un mensaje me devuelve la vida. Recuerdo todavía que me terminaste por telefono.  Hoy es una persona diferente, pero son las mismas formas.

"Creo que es mejor dejarlo así".  No hay mucha resistencia de tu parte.  Solo un "si quisiera coincidir.  Perdón por no escribir antes".  Y yo tratando de ser comprensiva cuando por dentro me muero de ansias "no te preocupes.  Así eres.  Ya no me busques".  Y así fue.  Dejaste de buscarme.


II

Tengo 40.  Me miro al espejo y es espantosa la imagen que me devuelve.  Una mujer obesa, sin chiste, mi piel (antes lozana y maravillosa) hoy se siente diferente, el parpado empotrado, las canas, las arrugas en la boca, ¡Canas en las cejas!... Nunca me había dando cuenta de lo linda que había sido hasta ahora.  Cada día siento que me hundo más. Y luego esa sofocante sensación viene de nuevo...

 I

Tenías razón.  Habemos personas sin un objetivo en la vida.  Habemos personas que solo somos carne de composta, sin un propósito.  Nacemos para ser una cifra más. Un número para el sistema.


II.

Después de un acostón urgente, surge esa necesidad de conexión.  Tenía tiempo que no tenía esa intimidad con un hombre y Daniel me conoce.  Siempre llega con un detalle: un chocolate, una menta.  Y lo que nunca sucede: paga la habitación completa.  Yo realmente no le ofrezco nada.  Pero él me da eso.  Poco de su tiempo.  De repente me da cierta culpa.  Es casado, tiene hijos.  Pero me permite poseerlo, tener su cuerpo, su tiempo, satisfacer esa urgencia carnal.  Lo beso como una posesa, con prisa, como si lo amara.  Después me mete prisa, tiene que irse.  Caminamos juntos, hablamos mientras llegamos al metro.  Y se cruza, mientras le mando un beso.  Tomo el tren y me desaparezco entre la gente mientras él se va en el polo opuesto.  Me gusta.  Me gusta su forma respetuosa conmigo.  Sé que no esta bien.  Pero hoy en día ya no me importa mucho nadie más.  Y así nos despedimos.  Hasta la próxima que surja un mensaje urgente y vernos de manera apresurada.  Eso me cae un poco bien.


III

Me mantuve quieta.  Miré su espalda.  Amo mirar las espaldas de mis amantes.  Aunque sé que se voltean porque ronco muchisimo.  Ese pensamiento me averguenza.  Pero sus espaldas siempre me gustan.  Y me pierdo.  Hay días que quiero besarlas hasta el cansancio.  Otras... no hay suficiente tiempo.


IV

Recibí el mensaje mientras cruzaba por mi pensamiento esa persona.  Tenía meses de no saber de él.  Supe que tenía una novia y así como apareció en mi cama, desaparecio de la misma manera.  Ghosting ahora le llaman.  Yo tampoco lo busque.  Vi un video en su facebook con la canción de Benson Boone "Beautiful things" mientras besaba a esa chica en  un lugar en el que previamente nos habíamos besado por primera vez.  No lo negaré, me dio en el ego como una patada en el estomago.   Morbosamente vi ese video 4 veces, hasta que desaparecio de la historia e hizo privado su perfil.  Tenía razón. Yo no tenía acceso a su intimidad más que a su sexo dentro de mi.  No dije nada.  Solo tenía ese mutismo con el que me quedo después de muchas preguntas.  Pero ya estoy tan acostumbrada a eso de mi forma de relacionarme tan fugaz que aunque me duela, ya asumí como un riesgo aceptado.  Pero su mensaje honestamente me levanto el ego.  Fuimos a desayunar.  Me miro sin interes.  Estaba abatido.  Sin rodeos me comento que acababa de terminar una relación y que su negocio no estaba funcionando.  Tenía meses viviendo cerca de mi casa, pero era evidente que con otra y por tanto no había manera de que yo debiera saber eso.  Lo mire, le inste a que subiera su ánimo.  Nada parecía animarlo.  Le arrancaba las palabras en ese desayuno tan trivial.  Es lógico que me veo mucho mayor que él. Tiene 24, yo 42.  Es lógico que incluso pensarán que soy su tia.  Dividimos la cuenta, después de esa comida tan sosa y la charla igual.  Yo ya me quería ir.  Pago cada quien por su parte.  Nos despedimos con una mirada y cada quién se enfilo. Yo no voltee la cabeza.  Muchos días después me escribio "disculpame que estuve tan raro, no me sentía bien" le dije "no te preocupes.  Animo".  y ya.  Fue decepcionante.  Pensé que tendríamos sexo.  Pero ni eso. El sexo era bueno.  Pero creo que yo he perdido ritmo, no soy deseable.  No es para tirarme al piso, es solo una expresión de una realidad tangible.  Cerre los ojos.  Pensé en otro chico y Voilá! Mensaje.  Con ese no me contuve, hubo un reclamo de mi parte.  Me bloqueo.  Estoy un poco harta que solo me busquen para sentirse mejor.  Soy ese trozo de papel de baño que usan para limpiarse el miembro después de follar.  Y termino en la basura, hasta que me necesitan de nuevo.  Y nunca digo que no.  Eso es patetico de mi parte, ¿no?

Camina sigilosa, cansada, cerril.  Le cuesta centrarse en el objetivo.  Poco falta.  Los pies destrozados, se quita los zapatos para poder andar, pero después de un rato, llegar al manantial y saciar su sed.
Pero no era más que un espejismo.  Una ilusión esquizoide.  Abre los ojos.  No se ha movido de su lugar.   El desierto se mira a la distancia languido, oneroso, desquiciante.  No hay manera de salir.  Y esta tan agotada para moverse.  Los labios secos, la insolación....  La muerte.
Henos aquí de nuevo.  Tratando de buscar un refugio digital.  Recuerdo que cuando inicie el proyecto de las letras tenía tanto por decir, pero no encontraba las palabras, ni sentía tener la experiencia para poder decir algo que fuera contundente y poderoso. Sin embargo las ideas eran algo que se deslizaban con facilidad por mis dedos.  Recuerdo esa sensación.  Me sentía una escritora emocional, con la candidez de la juventud, con la vejez de las heridas en la falta de amor propio.
Pensé que cuando llegara a la edad que hoy tengo tendría muchas cosas y mejores que decir, pero no puedo aportar absolutamente nada.  Me siento sumamente agotada.  Totalmente cansada de existir.  Me siento una larva esperando eclosionar o de plano morir.  
Leí una frase que me gustó, me sentí sumamente identificada.  Fue una frase simple pero en mi resonó bastante.  "Si mi destino es estar sola, quítame las ganas de sentirme amada".  No es hablar de una discapacidad para relacionarme con los demás.  He notado que últimamente la gente ya me mira con lástima. Yo misma relamo mis heridas sin ninguna pretensión.  Lo hago silenciosamente.  

No tengo palabras.  me faltan.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Casi se termina el año.
Tengo 40 años. Vestigios de las caricias, de las palabras amorosas, de los recuerdos me inunda.  Supongo que es normal.  Es normal ese ambiente nostálgico, oscuro, impaciente.
Ayer terminé definitivamente con Zamir.  No es que tuviéramos una relación, era simplemente una ilusión momentánea.
De repente recibí un mensaje de Josué.  Eso evidentemente me levanto un poco el ego.  Luego otro mensaje de Arturo.  Mismo caso.
Pero aquí sigo, soltera, sin pareja.  No porque no quiera, sino porque son incapaz de ser alguien que pueda ser considerada una pareja a largo plazo.
Habemos personas que nacimos para ser una diversión momentánea, para brindarles sosiego y entretenimiento.  No somos más que eso.  Aquellas para llenar sus vacíos.  Quizá ya debería estar un poco acostumbrada a ello, pero es un poco chocante.
Me levante sintiéndome un poco cachonda.  Entre el sentirme amada o satisfecha a estas alturas no tengo elección.  Acepto con cierto recelo mi ultima opción, porque si bien no es la que más me satisface, es aquella sobre la que si tengo control.
Me he visto a mi desde otra perspectiva, menos autocritica o severa, más ligera de cauce.
Pero me encanta su olor masculino.  Impregnarme de él.  Oler todo el día a su aroma.  No hablo de loción, hablo de la presencia masculina en mi piel.
A veces extraño sus ojos.  A veces extraño sus llamada nocturnas.  A veces solo extraño como me hacía sentir.  Amar es una droga delirante.  

II
Te amo.  Han sido palabras que he malgastado en malos amores, en pésimas elecciones.  Pero me encanta.  Es una palabra deliciosa.  Te amo.  Amo tocar tu cara, sentir tu piel, oler tu cuerpo.  Amo amar.  Cerrar los ojos y percibir tu presencia, que el tacto haga su trabajo, que mi mente se entregue a las endorfinas, a las múltiples reacciones químicas.  Abrir los ojos y saber que no lo amo, pero en ese momento, soy suya, le pertenezco para que de mi disponga a como mejor le convenga.  Y convertirme en esto: en una fina cuerda de guitarra... y vibrar...

III
Tenía la suficiente comida y bebida. Comi hasta la saciedad, hasta pecar de una gula insultante.  Cerré los ojos.  Nada más bonito que comerte y beberte.  Cierro los ojos.  Verte desnudo, tu piel, tus imperfecciones, nuestros olores mezclados.  Ver mi entrepierna.  Llena de ti.  ¿Cuánto durará este efecto?

IV
Cante hasta que la garganta me dolía.  Mi voz es tan pequeña, tan insustancial.  Me acordé cuando me dijiste que odiabas que no seguía las instrucciones.  ¿era neta que me compararas? Yo lo hago por diversión, ella cobra y lo hace a un nivel profesional.  Que pendejo te viste comparándome en tu cabeza.  Que bueno que terminamos.  Ahí supe que no eras feliz conmigo.

V
Sigo siendo la misma mediocre de siempre.  Ni  más ni menos.  Solo más gorda, más vieja, menos aficionada a las emociones fuertes.  Es lo que hay.


domingo, 20 de marzo de 2022

 Hoy me levanto sin muchas ganas.  Me interno en el canibalismo de mis propias lágrimas.  Me muerdo los labios, me encabrono conmigo misma, me conozco, soy la derrota en persona.

Traigo en mi pecho esa sensación imperturbable.  Tengo en mis pensamientos la negatividad, la inconsistencia de trabajar en mi y en este agujero de mierda.

Me toma por sorpresa y maldigo nuevamente el día en que te conocí.  Paso de mi amor imperturbable al odio más irracional.  Te detesto.  Te deseo cosas terribles para saciar mi sed de venganza.  Y ni aún así sé como podría ejecutar mi desventura.  Pienso: lo sé, estoy loca.

Y la locura me ha llevado a caminos cavernosos, infrahumanos e indecentes. Acostarme con varios para olvidarte, besarme con todos para borrarte, desnudarme el alma ya es insuficiente.

Me he tomado muchas libertades en estos tiempos para mantenerme fija.  Soy una envoltura llena de vapor a punto de explotar en mil pedazos.

Y así es como mi corazón se inflama, se contrae nuevamente.  Y ¿Qué pasa? ¿Por qué mierda me  pasa esto una y otra y otra vez?

A veces pienso que es una  maldición.  Vamos a toda madre en esto y de repente soy yo la que se sigue de filo y estoy sola en el camino.  Me encuentro desnuda, totalmente expuesta y con nuevas cicatrices por sanar.  ¡Me estoy desesperando!

Y entonces aquí estoy nuevamente, recogiendo mis guiñapos de lástima.

¿Y en qué pienso? En tu espalda.... en eso pienso... y ahi me quisiera perder... 

Pero me has cerrado la puerta para entender qué hice mal. No sé de  ti ya.  Nada.  Absoluto mutismo.  Y me quedo,  como siempre, con esta historia inconclusa.  ¿Ya cuantas tendré? 50? 100? 

Cada vez me muero un poco más.

Y estoy por cumplir 38 años.  ¡Vaya vida de cagada!

Y me pierdo nuevamente.  Nuevamente me pierdo y me abandono en los pensamiento retrogradas del sexo y de tu compañía.  Que frustración!!